Carta abierta en memoria a Juan Pablo II

La Habana, 14 de febrero, día de San Valentín.

Por Carlos Ríos Otero,

Excelencia Benedicto XVI:

Catorce años de la visita de Juan Pablo II, se han cumplido ya cuando Uds. arribe el próximo 26 de marzo a Cuba, y con gozo y felicidad esperamos las buenas nuevas del Pastor Mayor de la Iglesia Católica Mundial.

Recordamos con júbilo a Juan Pablo II, el Papa de la esperanza y la paz, pero el tedio nos abrumó al no lograr una Cuba sin violencia, que suponíamos que el Gobierno Revolucionario al invitar al Santo Padre, las autoridades darían pasos para respetar los   criterios diferentes en los principios de una cultura de paz.

Sin embargo, el espiral de la violencia oficial ha prevalecido sin parangón en la historia republicana de la nación cubana. Evento que se traduce en una organización para delinquir políticamente, denominada oficialmente Brigadas de Respuesta Rápida (BRR), conformadas por oficiales de la policía política (DSE) y funcionarios del Partido Comunista de Cuba (PCC), que invaden los hogares de los Disidentes y los asaltan en la vía pública, con la anuencia de las autoridades, instaurando una política gubernamental.

Las BRR, fueron fundadas en 1990 expeditamente en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), por iniciativa del Buró Político  que todos son diputados de la ANPP. Hoy los Dirigentes Históricos de la Revolución, metódicamente en discursos y presentaciones en público manifiestan: “la calles es de los revolucionarios”, es una frase echa para incitar a la violencia y un mensaje a las BRR que impongan el terror.

Y es unos de los métodos maximizado más bárbaros usado desde que el General de Ejército Raúl Castro asumió el poder, es cercar a los Disidentes, en sus propios hogares, ofenderlos, amenazarlos de salir le propinan bestiales golpizas, los inyectan con sustancias tóxicas en medio de las palizas y acosar a los familiares y amistades, con el deliberado objetivo de aterrorizar a los vecinos y en general al pueblo. La violencia y provocación al extremo es tal, que pasan varios días cercados lanzándoles piedras, excrementos, etc. Evento que el Consejo de Seguridad de la ONU, debe tener en cuenta.

Excelencia, no estamos exigiendo que la Iglesia Católica se alinee a un partido político, solamente pedimos encarecidamente que intervenga, y que finalice la violencia oficial.

Benedicto XVI, Ud. con su imperio moral, seguro estamos que podría lograr: basta ya al terror oficial.

La curia católica cubana, tiene el deber noble de informarle de estos hechos de terror, para que sea examinado con el Gobierno. Jaime Leigonier, un colega y catequista de la parroquia del Buen Pastor, acude a una carta abierta dirigida a Ud. para que no coexista en la manipulación y vacíos éticos, y la Iglesia Católica no pierda la confianza de sus fieles.

No se puede consentir que en pleno Siglo XXI, aún existan Secciones de Asalto al estilo del Partido Nazi, visto en las BRR del Gobierno Revolucionario Cubano.

C/c: Cardenal Ortega, Arzobispo de La Habana, por su conducto a la COCC.

Consejo de Seguridad de la ONU.

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